Construyendo un futuro sostenible

El nuevo PNIEC ya está aquí. Echémosle un vistazo.

María Cañas Delgado - Directora de Proyectos

El Gobierno de España ha hecho público el borrador de la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) con visión a 2030. El periodo de alegaciones estará abierto durante el verano, hasta el 4 de septiembre. La versión definitiva del documento se enviará a Bruselas en junio de 2024. 

Este Plan expone la opinión del ejecutivo sobre cómo debe ser y cómo será el desarrollo energético de nuestro país en los próximos años. El PNIEC envía un mensaje a la Unión Europea, a inversores nacionales e internacionales y a todo el tejido empresarial del sector. Por ello, este documento tiene importancia, aunque pueda ser más simbólica que práctica, como veremos a continuación.  

En líneas generales, el nuevo PNIEC apunta a aumentar los objetivos ya marcados para 2030 y establece los siguientes:

  • 32% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990. 
  • 48% de renovables sobre el uso final de la energía.
  • 44% de mejora de la eficiencia energética en términos de energía final. 
  • 81% de energía renovable en la generación eléctrica.
  • Reducción de la dependencia energética hasta un 51%. 
España mantiene su actitud proactiva y la intención de marcarse como líder en la Transición Energética al establecer un objetivo del 48% de renovables sobre el uso final de la energía, frente al 42% marcado por la Unión Europea. Estos ambiciosos objetivos se cumplirán con el desarrollo de un mix energético principalmente renovable en 2030. Para ello, el PNIEC establece los siguientes objetivos en cuanto a potencia instalada o producción, en comparación con la última versión del plan:

 

La capacidad instalada del sistema eléctrico en 2030, según esta nueva versión, será de 214 GW, un 34% más de lo que estaba previsto en el último PNIEC. 

Para lograr este hito se proyecta un importante aumento en las principales tecnologías de generación (eólica y solar), así como el refuerzo de otras menos contempladas anteriormente (hidrógeno, biometano). Además, aparecen con fuerza actores  fundamentales en la integración de estas renovables en el sistema, algo crucial, como el almacenamiento. 

Irrupción del almacenamiento.

El ejecutivo ha incluido un incremento en la integración de sistemas de almacenamiento en la red. Las recomendaciones de la CNMC ya alertan desde hace tiempo de la vital necesidad de estos sistemas para dotar a la red de la flexibilidad necesaria. El almacenamiento ayudará a gestionar la correcta integración de renovables en el sistema, uno de los principales retos a los que ya se enfrenta el sector.  

Existen gran cantidad de proyectos de almacenamiento en tramitación. Sin embargo, se debe resolver con urgencia determinados bloqueos administrativos que están ralentizando su avance, así como clarificar, e incluso rectificar, algunas medidas normativas que ayuden a la implantación de los nuevos proyectos previstos, configurando un marco normativo claro y adecuado

España tiene una importante oportunidad en almacenamiento con baterías y, en línea con la política europea de defensa de la cadena de valor en materias primas críticas, debemos robustecer nuestra cadena de valor industrial. Especialmente ante anuncios como los proyectos de extracción de Litio en Portugal o Cáceres. También tenemos gran capacidad de almacenamiento con bombeo hidráulico, como llevamos haciendo durante décadas. 

Biogás y Biometano.

Los gases renovables también hacen una entrada más destacada en el PNIEC español, si bien solo acomodándose a los objetivos Europeos, en concreto a la producción de 35 bcm de biometano y el incremento de la producción de biogás. Algo que desde el sector ya se ha criticado por ser poco ambicioso. 

La capacidad de España en esta materia es muy alta, mucho más de lo que se refleja en el PNIEC, gracias a las intensas actividades ganaderas y agrícolas de nuestro país y a las importantes cantidades de residuos generados, aprovechables para su conversión a biogás y posterior upgrading a biometano. Ya hace meses Sedigás, junto a PwC, cuantificó está capacidad de producción en nuestro país en su informe «Estudio de la capacidad de producción de biometano en España». 

La consideración del biometano dentro del PNIEC es una buena noticia, pero solo debe ser el inicio de una conversación que lleve a elevar mucho más sus objetivos

Autoconsumo.

El autoconsumo finalmente se ve reconocido en el PNIEC. Su increíble crecimiento en los últimos años hace que se le asigne un objetivo de 19 GW de instalación para 2030.

El autoconsumo es una pieza importante en el modelo energético hacia el que nos encaminamos: multidireccional, descentralizado y más complejo. Esta tecnología permite de forma directa la participación ciudadana, muy unida a la rehabilitación energética de edificios y el ahorro energético.  

Sin embargo, su integración en el sistema supone un gran reto para los operadores de redes, que deben estar altamente alineados con los sistemas de autoconsumo con un intercambio de información constante. 

Eólica y Fotovoltaica.

Las principales protagonistas de la Transición Energética siguen siendo las tecnologías eólica y fotovoltaica, con un crecimiento del 23% y del 95% en el PNIEC (incluyendo el autoconsumo). Sin duda, el sol y el viento siguen siendo las principales fuentes de energía del nuevo modelo energético. 

La energía eólica instalada mantiene el objetivo de 3 GW de eólica offshore, un objetivo muy por detrás de las ambiciones de nuestros vecinos europeos, quienes están aprovechando realmente bien las aguas del Mar del Norte. Esta tecnología necesita un fuerte impulso en nuestro país. El primer paso fue la definición de las zonas marítimas contempladas para su desarrollo, aprobadas hace unos meses por el Gobierno. Sin embargo, debemos seguir avanzando en esta línea con la celebración de subastas

España se está posicionando bien en la industria asociada a este sector, con puertos como el de A Coruña ganando protagonismo, donde se construirán torres y maquinaría para parques eólicos en el norte de Europa. Es una pena que teniendo esta capacidad industrial no la aprovechemos para el desarrollo de nuestros propios parques marinos. 

La fotovoltaica mantiene un crecimiento imparable y así continua su evolución, según el PNIEC. La proyección de toda esta fotovoltaica hace necesaria la adopción, en igual medida, de mecanismos de integración, como el almacenamiento o la hibridación. 

Tensión en la cadena de suministros.

Esta importante cantidad de GW anunciada por el PNIEC deben estar operativos en 2030. Esto significa que: 
 
  • Debemos construir e instalar 32 GW de energía eólica en los próximos siete años
  • Debemos instalar 50 GW fotovoltaicos en los próximos 7 años (incluyendo el autoconsumo). 
  • Tenemos que desarrollar la industria del hidrógeno renovable, con el objetivo de tener en funcionamiento 11 GW de producción con electrolizadores en 2030. 
  • Todos estos nuevos GW deben integrarse en la red sin provocar el colapso absoluto. 
El sentido común apunta a que no hay capacidad para construir e integrar tanta capacidad en tan poco tiempo. Es cierto que en los últimos años hemos mantenido un gran ritmo (especialmente en fotovoltaica) pero las cadenas de suministros ya comienzan a resentirse. Solo un cambio de ritmo muy grande, respaldado por una importantísima inyección de inversiones, podría darnos el empujón adecuado para alcanzar la velocidad necesaria. 
 
Estabilidad y flexibilidad en la red. 
 

La construcción de toda la capacidad mencionada es un importante punto. Sin embargo, la integración en el sistema de toda esta capacidad es también otro inconveniente que señala este PNIEC como demasiado optimista. Por lo menos para el 2030. 

El cumplimiento de los objetivos en almacenamiento es solo el primero de los requisitos imprescindibles. Para construir un sistema eléctrico con estas proporciones realmente estable y eficaz deben transformarse del mismo modo las redes de transporte y distribución de nuestro país. Sin ello, estaremos cogiendo piezas, muy bonitas, pero que no encajarán en el puzzle general.
 

Demanda. 

Por último, dicen que no hay oferta sin demanda. En este sector parece que ocurre lo contrario. El PNIEC recién publicado estima una producción eléctrica de 358.744 GWh en el 2030 unas cifras muy alejadas de la demanda de energía eléctrica actuales.  

El PNIEC contempla que parte de esta producción sea exportada a Francia. Sin embargo, los proyectos de interconexión con nuestro país vecino no parecen muy prometedores. Todos ellos conllevan unas inversiones elevadas, así como unos plazos de desarrollo y construcción muy altos. No creo que podamos confiar en las exportaciones para liberar una producción excesiva de electricidad que no necesitemos dentro de nuestras fronteras. 

Debemos generar esta demanda electrificando sectores clave, como la industria, los consumos residenciales o el transporte. Incluso en este último tema, la electrificación del transporte, el PNIEC peca de optimista. Prevé un parque de coches eléctricos de 5,5 millones de unidades en 2030, cuando actualmente es menor de un millón. 

Una buena dirección. 

Pese a que el PNIEC fija unos objetivos demasiado ambiciosos y seguramente irrealizables con vistas al 2030 sí opino que es el PNIEC que necesitamos. A partir de aquí debemos solucionar los problemas que ya conocemos sobradamente en el sector, y también el ejecutivo y las compañías reguladoras. 

Comenzando por la simplificación normativa, incentivando la demanda eléctrica y asegurando los mecanismos integradores necesarios en la red es posible construir este sistema eléctrico donde las energías renovables sean las principales protagonistas.

Por el camino tenemos la oportunidad de desarrollar una industria española altamente competitiva y posicionar a España como referente energético de Europa. Sigamos trabajando por ello. 

 

María Cañas es directora de proyectos del Grupo Arrate. Desde este puesto de responsabilidad se centralizan los distintos proyectos de Southland y Arrate Energías, dos de las compañías del Grupo.

María lleva más de quince años dedicada al sector de la energía. Ingeniera industrial de formación, ha trabajado en distintos ámbitos del sector a lo largo de su trayectoria, como responsable de área de operación, mantenimiento y obras o adjunta a dirección en desarrollo de proyectos.

 

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